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Covid: Hasta cuándo seguirá mutando, qué pasará con las vacunas

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Covid: Hasta cuándo seguirá mutando, qué pasará con las vacunas. Especialistas dan su mirada sobre terceras dosis y cómo seguirá la pandemia.

Las primeras noticias que llegaban de China hablaban de un virus que excedía los parámetros habituales. Luego entendimos que además de la variante del lugar en el que se había originado -en Wuhan- el Covid 19 mutaba e iba generando nuevas variantes de preocupación. Entre ellas, Delta. Aparecieron vacunas con diferentes tecnologías aunque todas creadas contra esa primera versión del coronavirus. Hoy, a las dos dosis se suma la posibilidad de una tercera y las opciones a nivel mundial son diversas: vacunas combinadas, dosis mejoradas y hasta un spray nasal para avanzar sobre la prevención del contagio.

Especialistas consultados responden sobre las chances de que se desarrollen nuevas mutaciones y el camino a seguir en relación a las vacunas.

“En el proceso evolutivo del virus ya surgieron mutaciones y seguramente sigan apareciendo nuevas”, sostiene Horacio Salomón, bioquímico, doctor en Virología e investigador superior del Conicet. Contra ellas, es probable que el año que viene “se adapten algunas vacunas para que el escape de la respuesta inmune sea menor”.

“Esto no quiere decir que las vacunas disponibles dejen de funcionar. Incluso no creo que sea tan relevante hoy el desarrollo de una nueva vacuna, aunque existe la posibilidad de que la famosa tercera dosis llegue con alguna mejora, por ejemplo, contra Delta”, afirma.

En esta línea es que Pfizer anunció que está fabricando una vacuna contra la variante Delta. Sin embargo, el CEO de la farmacéutica, Albert Bourla, señaló a la cadena de televisión estadounidense NBC que no cree que sea necesaria. “La actual vacuna contra el Covid 19 funciona muy bien contra la variante”, aportó al respecto.

Lo importante de esa tercera dosis, según Salomón, es que funcione como booster y eleve los niveles de anticuerpos neutralizantes para que, en caso de contagio, el organismo elimine el virus con rapidez. “Todavía no hay datos concretos sobre cuándo convendría recibir esa vacuna. Una buena idea sería garantizar un refuerzo generalizado al año de la segunda dosis”, detalla.

Y explica que tampoco está claro qué pasará después de Delta, sobre todo si surgen otras mutaciones que evadan las posibilidades del organismo de defenderse. “Es muy difícil hacer predicciones. La clave ahora está en completar esquemas, esa es la manera de evitar que el virus se siga replicando a gran escala y, en consecuencia, que continúe mutando”, agrega.

Cepas y variantes

Para Belkys Maletto, bioquímica, doctora en Ciencias Químicas e investigadora del Conicet, no es tan fácil referirse al futuro del coronavirus. “Si bien se hacen analogías entre el Covid y la Influenza y por eso en algún momento se habló de la posibilidad de ofrecer una vacuna diferente cada año, lo cierto es que el coronavirus se comporta de manera muy dinámica e inesperada y todavía no podemos precisar qué ocurrirá”.

La mayoría de las vacunas desarrolladas hasta el momento están focalizadas en la proteína S (spike) o incluso en una parte de esa proteína que es el RBD. Es que esa es la vía de acceso del virus al organismo: a través de la espícula del coronavirus es que el virus se une al receptor de la célula y la infecta. “Esa llave con la que el Covid intenta ingresar fue modificándose levemente con el objetivo de evadir el sistema inmune. Para que sea necesaria una nueva vacuna debería surgir una variante que cambie drásticamente la proteína S, eso sería casi como enfrentarse a un nuevo virus”, remarca y señala que lo considera “poco probable”.

Coincide con Salomón en que las vacunas disponibles son efectivas contra las mutaciones que se conocen hasta hoy. Advierte, además, que la mayoría de las conclusiones sobre las nuevas variantes y la inmunidad generada por las vacunas se sacan en base a la respuesta humoral (los anticuerpos neutralizantes). “Y esa no es la única defensa con la que contamos”, destaca la experta, que es docente de Bioquímica Clínica de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Córdoba.

“La respuesta celular de memoria no se suele considerar porque resulta más costoso medirla. Pero también debería tenerse en cuenta como una herramienta de utilidad”, resalta. Se refiere a los linfocitos B, que sirven para reconocer el virus y generar anticuerpos, y a los T, que desarrollan una serie de moléculas capaces de atacar al coronavirus. “Hay un estudio realizado sobre los linfocitos T que demuestra que su alcance no cambia con el surgimiento de las nuevas variantes de preocupación”, comenta y cita un trabajo publicado en la revista Cell de julio de este año.

Vacunas alternativas

Según Maletto, no hay que pensar que la salvación está en una nueva vacuna. “Se pueden ajustar ciertos detalles de cara a una tercera dosis, aunque esa tercera dosis también puede venir reforzada de la mano de vacunas heterólogas. Por ejemplo, que una persona que recibió dos de Sinopharm sume un refuerzo de Pfizer”, resume. Y suma: “Incluso antes del coronavirus se sabía que combinar diferentes plataformas de vacunas se traducía en una mejora en la cantidad y calidad de los anticuerpos”.

Dice que se pueden refinar ciertas vacunas aunque asegura que es imposible seguirle el ritmo al Covid: “No es racional ni práctico modificar las vacunas cada dos o tres meses, que es el tiempo en el que surge una nueva variante”.

La otra limitación, según Maletto, es que todavía hay países sin siquiera una dosis. “Ya lo dijo la Organización Mundial de la Salud (OMS), no es aconsejable darle la tercera dosis a algunos cuando hay otros que todavía no recibieron la primera. Y no solo por las consecuencias sobre esa población no protegida, sino también porque en esos territorios en los que circula el virus libremente aumentan muchísimo las posibilidades de que surjan nuevas mutaciones significativas”, confirma.

El elemento que sí podría marcar la diferencia para la especialista es el desarrollo de una vacuna administrada por vía nasal. “Ya hay ensayos clínicos aunque falta para su aprobación. Sería un paso más para lograr inmunidad en las vías aéreas superiores y así avanzar no solo contra la enfermedad grave sino sobre la prevención de la infección”, cierra.

Fuente oficial: Diario Clarín

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